Aroma de la Montaña

aroma de la montaña restaurantEl slogan marca país dice “Dominicana lo tiene todo” y aún así, muchas personas piensan que se refiere a la variedad de playas –por ser una isla– favorecidas por un clima tropical que es constante en el año: de mucho sol y poca lluvia –al menos pasajera o por temporadas–.  Sin embargo, hay unos rincones de esta tierra caliente que son mágicos y de contraste, son los pueblos de Constanza y Jarabacoa donde la temperatura puede bajar a 7ºC y hasta rozar los 0 ºC en los meses de invierno.

Es por ello que cuando quiero sentir tranquilidad y respirar el aire puro de la montaña, muchas veces opto por visitar el restaurante Aroma de la Montaña. El disfrute empieza desde que transitas la carretera La Vega – Jarabacoa, apreciando lo que tiene para ofrecer: puesticos de venta de yaniqueques y tortas de maíz; vendedores ambulantes de flores y fresas; un camino serpenteado donde abundan variedad de pinos con su aroma singular, entre otras curiosidades a las que hay que estar atento, como los anuncios de vuelos en parapente, paseos en kayak y rafting para los más aventureros.

Hay un punto en la vía donde divisas en lo alto del cerro la fachada del restaurante y comentas: ¿hasta allí vamos a llegar? Parece lejos, pero no lo es tanto. En ese nivel ya se está a 15 min de distancia aproximadamente. Se debe pasar una garita de seguridad hacia el complejo privado de casas y parcelas, donde debes identificarte y señalar que vas al restaurante para que puedas ingresar. En este lugar y en conjunto con el restaurante, opera Jamaca de Dios Hospitalidad que tiene varias villas de campo bien equipadas para las familias que desean pernoctar o quedarse más días en Jarabacoa.

¿Qué me recuerda? Mis paseos a Galipán cuando vivía en Caracas; un pueblo de montaña donde hay varios restaurantes y posadas, dentro del Parque Nacional El Ávila.

Una invitación a desconectarse del resto del mundo y disfrutar de la vista del Valle del Cibao; admirar las montañas y el cielo abierto con su juego de nubes; identificar a lo lejos las edificaciones y calles de la ciudad; y por supuesto, aprovechar la sensación del frío y la neblina.

Ambiente: familiar; música variada de fondo (merengue, pop, jazz, otros géneros).

Dress code: casual.

Ocasión ideal: una velada romántica a cualquier hora del día; llevar a un extranjero para que conozca el clima y paisaje de montaña en Dominicana; celebrar una ocasión especial en familia (compromiso, cumpleaños, graduación, etc.); llevar a tus padres.

Comida: de todo tipo, con un menú especial de la casa. La oferta es amplia, pasando por entradas frías y calientes; ensaladas (complementaria y/o plato principal); carnes y parrilladas para dos o más personas; tres tipos de pescados en distintas presentaciones (chillo, mero, salmón); mariscos; pastas y menú de niños.

*Mis favoritos: bisque de langosta; paella del mar; coco horneado; sangría de vino tinto.

Bebidas: carta de vinos; generales.

Rango de precios: 680 – 1700 RD$.

 Áreas: salón techado y terraza descubierta en la planta principal. Segundo nivel con salón cerrado, vista panorámica y piso giratorio.

Algo peculiar: además de su salón giratorio 360º, tienen una cava subterránea, un lindo jardín en la entrada y desde cualquier ángulo se aprecia la vista panorámica del valle. Un atractivo de estar ahí es ver el vuelo de parapentes que pasan muy cerca del restaurant.

Horario: 8:00 am – 10:00 am (DOM – JUEV) y 9:00 am – 11:00 pm (VIE – SÁB).

Dirección: Jarabacoa, entre las Montañas de Palo Blanco y Pinar Quemado; RD.

*El rango de precios indica el costo menor y el costo mayor de un plato principal, sin incluir los impuestos de rigor.

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