Café Sacher

Después de tres horas contemplando majestuosas obras de arte en el museo Albertina, terminar la tarde merecía mantener el mismo nivel de placer en el orden culinario y gastronómico… es por eso que, sin dudar, me dirigí al Café Sacher, ubicado en el mismo centro de Viena, a tan solo un par de cuadras de la Ópera Nacional. Ya había escuchado lo atractivo de su historia relacionada a la “Tarta Original Sacher”, así que fui en busca de comprobar de qué va tanta fama.

En el café restaurant todo luce sofisticado, predomina el estilo rococó con sus paredes blancas, ornamentos dorados y recuadros de color vinotinto; color éste que se distingue en la alfombra, en los tapices de las sillas, en el uniforme de los camareros, en la combinación de la vajilla, en las cortinas de las ventanas y en otros tantos rincones del lugar. Más no resulta pesado el ambiente, todo lo contrario, en constante movimiento hay un desfile de personal que está atento para brindarte la calidez que todos buscan en un café vienes, esa sensación de refugio donde no pasa el tiempo.

En una especie de simbiosis colindan el Café Sacher y el Hotel Sacher; este alojamiento cinco estrellas fue inaugurado en el año 1876 por Eduard Sacher, hijo del reconocido chef que dio vida a la singular tarta Sacher en 1832. Se comenta que la receta es un secreto bien guardado y que tan solo pocas personas la conocen; también que una de las claves del éxito es la combinación de varios tipos de chocolates producidos exclusivamente por la compañía. A partir del año 1962 y luego de una disputa legal con la pastelería Dumel, se determinó que solo la torta producida en Sacher es la única que puede mercadearse como la “original”.

Finalmente, todo gira en torno al emblemático postre que consiste en una torta de chocolate con dos capas de mermelada de melocotón y una cubierta firme de chocolate negro, tradicionalmente servida con crema batida a un lado. Aunque parezca simple de hacer, en Sacher tienen contabilizado 34 pasos individuales hasta llegar al selectivo proceso de empaque para las unidades que se venden en su tienda de regalos. Es tal la demanda, que cada año producen más de 360 mil unidades de estas tortas artesanales o hechas mano.

¿Qué me recuerda?

 El escenario para el rodaje de una película, ambientada en la década de los 20’s, donde se produce una cena romántica entre un monarca y una mujer idealista. Las mesas redondas con tope de mármol, cristalería de bohemia y tapices rojos realzan el espacio.

 Ambiente: muy social. Lugar para compartir, conversar, ver gente y dejarse ver.

Drees code: ropa casual.

Ocasión ideal: después de un tour por la ciudad; hora de la merienda; para comer platos típicos hechos con calidad.

Comida: tradicional vienesa y estándar internacional.

Recomiendo probar el Original Wiener Schnitzel, que es la típica preparación vienesa de la carne de ternera empanada, acompañada de papás salteadas y ensalada verde.

 Bebidas: conoce su fina selección de tés e infusiones. Original Sacher Mischung*

Rango de precios: € 37 p/p (almuerzo + postre)

Áreas: terraza al aire libre, dos salones tipo pasillos, gran salón.

Algo peculiar: presentan su menú sujetado a una tablilla de madera, que simula una revista o periódico con reseñas de la historia del lugar.

Horario: abierto a diario, desde las ocho de la mañana hasta la medianoche.

Dirección: Philharmonikerstrasse 4, A-1010 Vienna.

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