Lorenzillo’s

Langosta Lorenzillos¿Alguien dijo langosta? Si te fascinan los frutos del mar y aún más la langosta, en Lorenzillo’s la tienes garantizada durante todo el año. Este restaurante con su propio criadero, te invita a sumergirte en un ambiente marino, de piratas y sirenas y a disfrutar de una cocina exquisita con productos exóticos.

Con un buen recibimiento a bordo, el timón de la anfitriona orienta la ruta a seguir por los pasillos del barco. Se pasa al lado del peñero donde se resguarda la pesca del día para los comensales, donde más de veinte langostas vivas esperan su inevitable turno. Unos pasos más adelante, salta a la vista la amplia barra de madera que simula una barca.

Al llegar a la terraza circular donde pega la brisa fresca y se tiene una relajante vista a la laguna artificial, todo indica que estás en la proa. Ahí fue donde tomamos asiento, descansando la vista en el vaivén de las ondas sobre el agua.

¿Qué me recuerda? Estar a bordo de una embarcación de piratas del siglo XIX, todo está hecho de madera con acabados muy finos. La estructura fue diseñada e importada desde México, el país de origen de este restaurante con sello familiar que por primera vez se adentra en aguas extranjeras con esta sucursal en el Caribe.

Ambiente: sereno, sofisticado, ameno, con excelente atención del personal.

Dress code: casual o elegante, depende de la ocasión y la hora.

Ocasión ideal: satisfacer las ganas de comer langosta o productos frescos del mar; consentir el paladar.

Comida: para empezar, una gran variedad de entradas frías y calientes exquisitas que van desde lo clásico (ceviche, carpaccio, tartar, sopas…) hasta lo más selectivo (ostiones vivos en su concha, centollo, mero chileno…). De principal, por supuesto recomiendan la langosta preparada en múltiples versiones y/o al gusto del comensal; de igual modo, tienen variedad de pescados, combinaciones de mariscos, parrillas y arroces diversos.

Todos los platos responden a nombres creativos alegóricos al mundo marino: El Timonel, Los Bucaneros, El Botín, La Galerna, El Amarre, entre otros.

Al inicio ofrecen una selección de panes de la casa recién salidos del horno que incluye un croissant picante, típico de la sazón mexicana a base de chili.

Comimos y recomendamos:

*Centollo acompañado con aderezo de mostaza-miel, salsa tártara y meuniere; Lepanto: langosta a la plancha con tostones y mousse de espinacas; El cofre del tesoro: filete de pescado relleno de langosta, camarón y hongos portobello con un toque de salsa bernesa; Cozumel: pie de queso y nuez macadamia con base crujiente de oreo.

Bebidas: carta de vinos y licores, jugos naturales, generales.

Rango de precios: 21 – 39 $ (el menú está expresado en dólares)

Áreas: terraza circular con vista a la laguna artificial; salón central con A/A; barra; salón privado.

Algo peculiar: el restaurante luce como una especie de museo, con una atractiva decoración para toda la familia pero que a los más pequeños puede entretener: peceras, muñecos de tamaño humano, escultura de langosta, timones, sirena, peñero con langostas vivas, entre otros.

En la carta de postres, ofrecen variedad de licores, vinos y una selección de puros.

Horario: todos los días, de 1:00 pm a 12:00 am.

Dirección: Carretera Verón-Punta Cana – km. 38, Downtown Punta Cana, RD.

*El rango de precios indica el costo menor y el costo mayor de un plato principal, sin incluir los impuestos de rigor.

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